¿Cuándo ir a terapia de pareja? 7 señales de que vuestra relación necesita ayuda

Muchas parejas se hacen la misma pregunta: ¿lo nuestro es una crisis normal o ha llegado el momento de pedir ayuda? No hace falta que una relación esté al borde de la ruptura para acudir a terapia de pareja. A veces, precisamente, esperar demasiado hace que determinados patrones se vuelvan cada vez más difíciles de cambiar.

Una discusión no significa que una relación vaya mal. Tampoco una temporada con menos deseo, un desacuerdo importante o unos días de distancia emocional.

La señal de alarma suele estar menos en qué ocurre que en lo que empieza a repetirse y en la dificultad para salir de ello juntos.

Entonces, ¿cuándo conviene plantearse una terapia de pareja?

No existe un momento exacto aplicable a todas las relaciones. Cada pareja tiene su historia, sus límites y su forma de afrontar las dificultades. Sin embargo, hay algunas situaciones que pueden indicar que el problema ha dejado de ser puntual y está empezando a afectar al vínculo.

1

Discutís una y otra vez por lo mismo

Cambian el día y las palabras, pero el conflicto parece ser siempre el mismo. Dinero, familia, tareas domésticas, tiempo juntos, sexo, hijos, trabajo... La conversación empieza de una manera y termina exactamente donde terminó la anterior.

Cuando esto sucede, muchas veces el verdadero problema ya no es únicamente el tema de la discusión, sino el patrón que se ha creado entre ambos: uno insiste, el otro se defiende; uno reclama, el otro se distancia; cuanto más se aleja uno, más persigue el otro.

2

Habéis dejado de hablar para no discutir

A primera vista puede parecer una mejora: “ya no discutimos tanto”. Pero a veces no hay menos conflicto porque las cosas estén mejor, sino porque uno o los dos han dejado de intentar hablar de lo que les duele.

Los silencios prolongados, evitar determinados temas o pensar “para qué voy a decir nada si acabaremos igual” pueden producir una tranquilidad aparente mientras aumenta la distancia emocional.

3

Os sentís lejos aunque sigáis juntos

Compartís casa, obligaciones, quizá hijos y buena parte de vuestra vida, pero habéis dejado de sentiros realmente conectados. La relación empieza a funcionar más como una organización cotidiana que como una pareja.

No siempre hay grandes peleas. En ocasiones lo que aparece es indiferencia, soledad dentro de la relación o la sensación de que el otro ya no nos conoce.

4

La intimidad o la sexualidad se han convertido en un problema

Las diferencias de deseo son frecuentes y no significan por sí mismas que exista un problema grave. La dificultad aparece cuando la sexualidad empieza a generar presión, rechazo, frustración, resentimiento o una sensación persistente de no ser deseado o comprendido.

También puede ocurrir que el sexo prácticamente haya desaparecido y ninguno sepa ya cómo hablar de ello sin que la conversación termine en reproches.

“No siempre es el conflicto lo que más deteriora una relación. A veces es la sensación de que ya no podemos hablar del conflicto sin hacernos daño.”
5

Ha aparecido desconfianza

Una infidelidad puede provocar una crisis evidente, pero la confianza también puede deteriorarse de otras maneras: mentiras, secretos, incumplimiento repetido de acuerdos, celos, vigilancia o experiencias anteriores que nunca terminaron de repararse.

Decir simplemente “hay que volver a confiar” rara vez resuelve el problema. Es necesario comprender qué ha roto la seguridad de la relación y qué necesitaría cada miembro para reconstruirla.

6

Uno de los dos empieza a pensar seriamente en separarse

Pensar alguna vez “no puedo más” durante una discusión no es lo mismo que imaginar repetidamente una vida fuera de la relación, plantearse cómo sería separarse o sentir que continuar juntos empieza a resultar insostenible.

La terapia de pareja no tiene como objetivo obligar a dos personas a permanecer juntas. En determinadas situaciones también puede servir para comprender qué está ocurriendo y tomar decisiones de una manera más consciente.

7

Os queréis, pero ya no sabéis cómo arreglarlo

Esta es una de las situaciones que más veo en consulta. No necesariamente ha desaparecido el cariño. Los dos pueden querer que la relación funcione y, sin embargo, cada intento por solucionarla termina reproduciendo exactamente el problema.

Cuando ocurre esto, contar con una mirada externa puede ayudar a identificar dinámicas que desde dentro de la relación son difíciles de ver.

¿Hay que esperar a que la relación esté muy mal?

No. De hecho, la terapia de pareja no está reservada para relaciones al borde de la ruptura.

Puede tener sentido pedir ayuda cuando empezáis a detectar un patrón que no conseguís modificar por vuestra cuenta, cuando un acontecimiento concreto ha alterado la relación o cuando queréis abordar una dificultad antes de que genere un deterioro mayor.

La investigación disponible sobre intervenciones de pareja encuentra, en conjunto, resultados positivos para el malestar relacional, aunque la respuesta al tratamiento depende de múltiples factores y no existe una fórmula que garantice un resultado concreto para todas las parejas.

Una pregunta útil

En lugar de preguntaros únicamente “¿estamos lo suficientemente mal como para ir a terapia?”, puede ser más útil preguntarse:

“¿Hay algo importante entre nosotros que llevamos tiempo intentando resolver y no estamos consiguiendo cambiar?”

¿Y si mi pareja no quiere ir a terapia?

Es una situación frecuente. Una persona puede considerar que existe un problema mientras la otra piensa que “no es para tanto”, teme sentirse culpabilizada o simplemente no cree que hablar con un psicólogo vaya a servir.

Convertir la terapia en una amenaza —“o vienes o esto se acaba”— puede aumentar todavía más la resistencia. Suele ser más útil explicar qué está ocurriendo para ti, cómo te está afectando y qué te gustaría intentar cambiar juntos.

Y hay una idea especialmente importante: la terapia de pareja no debería ser un juicio para decidir quién tiene razón. El objetivo es comprender cómo está funcionando la relación y qué mantiene las dificultades.

¿Qué ocurre en una terapia de pareja?

Aunque el proceso debe adaptarse a cada caso, normalmente el trabajo comienza comprendiendo qué está ocurriendo, desde cuándo sucede y cómo lo vive cada miembro de la pareja.

1. Comprender

Exploramos el motivo de consulta, la historia del problema y qué necesita cada miembro de la relación.

2. Detectar patrones

Identificamos las dinámicas que se repiten y que están manteniendo el conflicto o la distancia.

3. Trabajar el cambio

Desarrollamos nuevas formas de comunicar, responder al conflicto y relacionarse.

No se trata simplemente de “aprender a discutir menos”. A veces hay que trabajar comunicación; otras veces, confianza, intimidad, límites, sexualidad, gestión emocional o decisiones importantes sobre el futuro de la relación.

Terapia de pareja en Palencia

Si vivís en Palencia y reconocéis varias de estas situaciones, podemos comenzar valorando qué está ocurriendo en vuestra relación y si la terapia de pareja puede ser adecuada para vuestro caso.

Realizo terapia de pareja en Palencia de forma presencial y también online cuando necesitáis mayor flexibilidad.

No es necesario llegar a la primera sesión sabiendo exactamente cuál es “el problema”. Precisamente una parte inicial del trabajo consiste en ordenar lo que está ocurriendo y comprender qué necesita cambiar.

Preguntas frecuentes sobre terapia de pareja

¿Cuándo es demasiado tarde para ir a terapia de pareja?

No existe un momento concreto que determine que sea “demasiado tarde”. La situación es diferente en cada relación. La terapia puede ayudar a explorar qué está ocurriendo, qué posibilidades de cambio existen y qué quiere cada miembro de la pareja, sin presuponer de antemano cuál debe ser el resultado.

¿La terapia de pareja sirve para evitar una ruptura?

El objetivo no es mantener una relación a cualquier precio. Se trabaja para comprender las dificultades, modificar dinámicas problemáticas y ayudar a la pareja a tomar decisiones más conscientes. En algunos casos eso contribuye a reconstruir la relación; en otros, puede ayudar a clarificar qué quiere cada persona.

¿Podemos ir aunque no tengamos una crisis grave?

Sí. No es necesario esperar a una situación extrema. Puede consultarse cuando existe un problema repetido, una dificultad de comunicación, pérdida de intimidad, desconfianza o cualquier situación que esté afectando de forma significativa a la relación.

¿Qué pasa si solo uno de los dos quiere ir?

Es frecuente que al principio exista diferente grado de motivación. Conviene hablar de las razones para acudir sin presentar la terapia como un lugar en el que se decidirá quién tiene razón. Si la otra persona no quiere participar, puede valorarse individualmente qué alternativas existen.

¿Se puede hablar de sexo en terapia de pareja?

Sí. Las diferencias de deseo, la pérdida de intimidad, las dificultades sexuales o los desacuerdos sobre la sexualidad pueden formar parte del trabajo cuando están afectando a la relación.

¿Cuánto dura una terapia de pareja?

No existe un número de sesiones válido para todas las parejas. Dependerá del motivo de consulta, del tiempo que lleve presente, de la situación de la relación, de los objetivos planteados y de la evolución durante el proceso.

¿Puedo hacer terapia de pareja presencial en Palencia?

Sí. Oriol Miró realiza terapia de pareja presencial en Palencia y también ofrece la posibilidad de realizar sesiones online.

¿Os reconocéis en alguna de estas situaciones?

No tenéis que esperar a estar al límite. Podemos comenzar con una primera sesión para comprender qué está ocurriendo y valorar cómo trabajar sobre vuestra situación.

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Oriol Miró · Psicólogo sanitario
Colegiado CL06122 · Registro Sanitario 34-C22-0230 · Consulta presencial en Palencia y online.
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